La era de la velocidad, de las prisas

En el siglo XXI todo el mundo parece tener prisas, para ir al trabajo, para recoger a los niños del colegio, en la cola de la compra y hasta en las relaciones personales. Pero esta rapidez tan desaforada se traduce en más accidentes, menos productividad, más contaminación, mayor insatisfacción y un sistema que fracasa en el propósito último de proporcionar bienestar y estabilidad a toda la ciudadanía.

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El secreto para evitar todo esto es la lentitud. La lentitud bien entendida, la que nos permite hacer las cosas a una escala humana pero sin perder eficiencia. En esta época del culto a la velocidad, la bicicleta surge como un elemento ‘revolucionario’. La bicicleta es un buen antídoto para luchar contra la extendida adicción a la velocidad, porque no es veloz en sí misma, aunque es capaz de llegar incluso antes que otros medios de transporte que son capaces de adquirir grandes velocidades. Y es que como bien dice el refrán: ‘no es mejor el que más tiene sino el que menos necesita’.

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Gran éxito de PTPCycle en las piscinas de San Amaro

Nuestra presencia ayer en las piscinas de San Amaro fue todo un éxito, más de 200 personas quisieron acercarse para conocernos. Por ello queremos daros, nuevamente, las gracias. Muchos deportistas nos dijeron que utilizarán la bici en un futuro y, en general, los usuarios de las instalaciones deportivas se mostraron muy receptivos a cambiar su manera de moverse por la ciudad. ¡Incluso alguno nos pidió que le diéramos algún consejo mientras estiraba después de haber hecho deporte!

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Las siguientes citas son, de nuevo, en el centro de la ciudad los días 18 y 22 de septiembre, coincidiendo con la Semana Europea de la Movilidad. Además, más adelante iremos a la Universidad para informar a estudiantes, profesores y trabajadores de la UBU sobre los medios de transporte sostenibles, la red de carril bici y muchas cosas más.

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‘Subiros a las dos ruedas y veréis la vida de otra manera’

 

‘Biciosos’, un libro sobre cómo la bici cambia las ciudades y a sus habitantes

El periodista Pedro Bravo ha publicado ‘Biciosos ¿Por qué vamos en bici? y otras preguntas que te haces cuando vas en pedales’, un libro sobre el uso de la bicicleta como medio de transporte en las ciudades. El autor afirma que la bici se está tomando en cuenta en el mundo como uno de los vehículos más destacados en los planes de movilidad. En España ya hay ciudades como Barcelona, Sevilla y Valencia en las que es habitual su uso y muchas otras que ya van por buen camino.

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‘Biciosos’ pretende ser una análisis de las causas y consecuencias de por qué vamos en bici y por qué debería ir aún más gente. Está estructurado en una serie de preguntas que te haces cuando decides subirte a las dos ruedas, las respuestas pretenden poner en valor a la bici como una solución idónea para todos los ciudadanos.

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En definitiva, un libro con el que la gente que ya usa la bicicleta se va a sentir identificada y aquellos que aún no se atreven o que están en ello van a encontrar un empujón para decidirse, asegura el autor.

PTPCycle Burgos en las piscinas de San Amaro

Cada vez somos más los que utilizamos la bicicleta para desplazarnos por la ciudad, sin embargo, hay quienes todavía no se bajan del coche. Por ello es necesario concienciar a la población de los beneficios que supone usar medios de transporte sostenibles, tanto para uno mismo, como para el medio ambiente.

bici azulSúbete a las dos ruedas, disfruta del recorrido, conoce a gente, ponte moreno o siente como el aire choca con tu cara, siente como tus músculos se fortalecen y llega a tu destino con una sonrisa en el rostro.

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Si quieres conocer los medios de transporte sostenibles o la amplia red de carril bici de Burgos, PTPCycle Burgos estará mañana de 18:00 a 21:00 en las piscinas de San Amaro para informarte. Además, podrás llevarte un pequeño regalo.

‘La bicicleta es un vehículo curioso. El pasajero es su motor’, John Howard.

Una ciudad con bicicletas es una ciudad feliz

‘Las ciudades se erigen en columnas espirituales. Como espejos gigantes, reflejan los corazones de sus residentes. Si esos corazones se oscurecen y pierden la fe, las ciudades perderán su brillo”. Con esta cita del poeta y filósofo persa Shams-i-Tabrizi, el diseñador urbano danés-canadiense Mikael Colville-Andersen concluye una intervención en TEDxZúrich en la que resume por qué deberíamos comenzar a replantearnos nuestra forma de diseñar ciudades. Llevamos equivocados más de un siglo.

Colville-Andersen explica que el empleo de bicicletas y, sobre todo, el progresivo abandono del automóvil resulta crucial, no sólo porque reducirá el elevado número de muertos en accidentes, fomente el ejercicio físico o reduzca la contaminación, sino porque influirá en el bienestar del ser humano. Para el diseñador, el medio de transporte en el que nos transportamos de un punto a otro de la ciudad define las relaciones que mantenemos con nuestro entorno y con las personas con las que habitamos.

MÁS SEVILLA

Un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad

Durante siglos el ser humano no necesitó automóviles ya que en un primer momento estos fueron rechazados puesto que no tenían cabida en las ciudades. Las bicis servían para pasear, para desplazarse a la tienda local o jugar. Todo ello cambió con la llegada del coche, que provocó que las ciudades y las relaciones humanas comenzasen a cambiar.

La progresiva urbanización de la era industrial provocó que las calles dejasen de estar frecuentadas por transeúntes y comenzasen a llenarse de coches. Además, se estigmatizó a aquellos que cruzaban por donde no debían llamándolos ‘paletos’. Durante el siglo XX, las calles fueron abandonadas por el ser humano y anegadas por los coches, algo que provocó un rápido aumento de las muertes en accidentes y la contaminación.

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A ello había que añadirle otro problema. Los principios que generaron el trazado de las ciudades por donde debían circular los automóviles eran particularmente cerrados, y dejaban fuera las costumbres humanas. Los ingenieros diseñaban las ciudades para que los hombres las habitasen. Pero, como explica Colville-Andersen, han de ser los habitantes de las ciudades quienes creen los caminos que ellos transitarán. Y ahí se encuentra la solución.

Las líneas de deseo

En español no existe un concepto semejante al anglosajón ‘desire path’, que podría traducirse como ‘líneas de deseo’, y que fue enunciado por primera vez por el filósofo Gaston Bachelard. Se trata de todos esos caminos que se generan a partir del paso de los usuarios por ellos aunque no existen de antemano, como ocurre con un camino en el bosque.

Como explica el diseñador, un carril bici en su ciudad natal, Copenhague, surgió a partir de una de estas líneas de deseo. Miles de ciclistas se introducían por la acera para llegar a una calle paralela y, en lugar de cerrar el acceso para que estos siguiesen el rumbo predefinido, se creó un carril en dicho paso. En definitiva, se trata de adaptar la ciudad al ser humano, no al revés.

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Colville-Andersen defiende que la observación del comportamiento de los usuarios garantizará que la ciudad se comporte como la gente quiere y no como los ingenieros han definido. Ello implica que se adopten soluciones que generalmente se descartan rápidamente, como limitar la velocidad de los automóviles, ampliar el tamaño de las aceras o crear más carriles bici.

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¿Cuál es el problema de los automóviles si los comparamos con las bicicletas u otros medios de transporte como el autobús o el tren? La respuesta fue proporcionada por la propia hija del diseñador que, a sus tres años y medio, explicó a su padre que los automóviles son estúpidos ‘porque no se ve a la gente en su interior’. Colville-Andersen recuerda que los coches no sólo son menos seguros y contaminan más, sino que contribuyen al aislamiento social propio de la sociedad postindutrial.

En última instancia, el problema radica en que hemos creado ciudades donde el ser humano no puede convivir con los demás. Colville-Anderson recuerda que muchos no utilizarán los carriles bici al principio, pero de igual manera que ahora vivimos enganchados a nuestros smartphones, que apenas existían hace unos años, un buen diseño de los carriles bici provocará la necesidad del ciudadano de emplearlos. Además, ello mejorará el comportamiento humano: el diseñador recuerda que los ciclistas no rompen las reglas porque lo deseen, sino porque las ciudades no están pensadas para ellos.