Bikefriendly, la asignatura pendiente de muchos alojamientos

Cansados de tener que guardar la bicicleta en el cuarto de los trastos o en los sucios garajes de los hoteles, un grupo de amigos decidieron crear el sello Bikefriendly, que certifica la implicación de establecimientos con los clientes que viajan en dos ruedas.

‘Todo surgió de nuestra propia experiencia‘, cuenta Sergio Pérez, exciclista profesional y uno de los fundadores del concepto. ‘Cuando llegábamos a un hotel con las bicicletas teníamos problemas para dejarlas. Empezamos a pensar en esta carencia y en cómo solucionarlo y vimos que en otras muchas áreas existía un sello de calidad, pero no en el cicloturismo’, agrega.

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Junto a Rut Farrés y Raúl Villacampa comenzaron a trabajar en el concepto hace dos años y medio y los resultado son evidentes, hoy más de 100 alojamientos cuentan con este sello. El primer alojamiento en acreditarse fue un hotel de Jaca que se encuentra en medio de la ruta transpirenaica, un itinerario frecuentado por cicloturistas.

bikefriendly

Para conseguir el sello Bikefriendly, un alojamiento debe poseer: un espacio guarda bicis, un taller, un lugar para lavarlas, un embajador Bikefriendly (puede ser el dueño del establecimiento, el recepcionista…), así como guías y folletos sobre rutas en bici. Pero ¿qué es exactamente Bikefriendly? Bikefriendly es una palabra inglesa que se podría traducir como bici-amigable, es decir, espacios o lugares que facilitan la vida a la gente que va en bicicleta. La elección del término en inglés se debe a que desde el principio tuvieron en mente la idea de expandirse a otros países.


rutas bike

Aunque al principio se centraron en alojamientos rurales, pronto se dieron cuenta de que cada vez había más demanda en hoteles, hostales… Y es que el ciclotorismo no entiende de clases sociales. ‘El cicloturismo abarca todo tipo de cliente, desde el que se mueve a nivel de albergue, hasta el que valora un buen spa y una fantástica cena en un restaurante de cinco tenedores. Por eso, la red la forman alojamientos tan variados como el Hotel Almadraba Park, un cuatro estrellas, o El Caserío de Fatás, una casa rural con encanto, pequeñita y familiar’, nos cuenta Rut Parrés, una de las socias.

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Además de hoteles, ahora quieren empezar a acreditar establecimientos (150 euros al año). ‘Lugares en los que se cuide a los usuarios de la bici: que posean un parking, exterior o interior, una bomba para inflar las ruedas o, en un momento dado, herramientas para realizar una pequeña reparación’, explica uno de los creadores. Cuando un local interesado se pone en contacto con ellos, el equipo de Bikefriendly realiza un estudio y les asesora para la inclusión de la bici en su oferta. Eso cuesta entre 490 euros y 2.000 euros al año.

A pesar de que es un negocio que lleva poco tiempo, estos jóvenes confían en que cada vez más alojamientos puedan colgar en su puerta el sello de Bikefriendly. De esta manera, la bici tendrá cada vez más cabida en nuestras ciudades.

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